Al avanzar hacia las grandes masas de agua embalsada, Alicia Jones comprendió que aquellos lugares no eran simples infraestructuras. En los márgenes tranquilos y en las colas de los pantanos, el agua creaba refugios inesperados. Allí, el paisaje se llenaba de silencio, paciencia y observación.
Alicia se quedó un rato quieta, observando cómo distintas aves aprovechaban esos espacios para alimentarse, descansar o nidificar. Pensó que, en un territorio como Hornachuelos, respetar el agua también significaba aprender a mirar sin intervenir, entendiendo que la riqueza no siempre está en usar, sino en conservar.
Con esa reflexión clara, se hizo la siguiente pregunta: ¿qué actividad, vinculada al respeto por el agua y la fauna, se ha convertido en una de las principales formas de disfrute responsable en los alrededores de los embalses de Hornachuelos y en todo el Parque Natural?