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en busca de la fuente de la vida…
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Alicia en busca de la Fuente de la Vida en Cerro Muriano y Obejo

Esta es la Expedición del Cobre y el Agua, una aventura interactiva de Alicia Jones entre Cerro Muriano y el pueblo de Obejo. En esta tierra de mineros y pastores, el agua ha sido durante milenios la herramienta para extraer la riqueza de la tierra. ¡Resuelve los 10 enigmas y ayuda a Alicia a hallar el tesoro!

Alicia es una historiadora aficionada con debilidad por los misterios y tu eres su ayudante en esta aventura por el mágico pueblo de Obeso... ¿Cómo te gustaría llamarte en esta aventura?

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Alicia Jones llegó a Cerro Muriano con la sensación de estar pisando un lugar que nunca había dejado de trabajar. El color rojizo del suelo no era casual: era la huella visible de siglos de minería. Antes de adentrarse en galerías y cerros, decidió empezar por lo esencial: comprender qué había hecho de este lugar un enclave único y para ello necesitaba ir a un lugar muy especial, lleno de historia, como lo es un museo que se ubica en Cerro Muriano.  Pasó la mañana revisando mapas antiguos, herramientas corroídas y anotaciones técnicas que hablaban de ingenieros romanos, de agua conducida con precisión y de metal arrancado a la sierra con paciencia. ¿En qué museo estudió Alicia las herramientas romanas antes de comenzar su investigación en Cerro Muriano?

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Entre sus salas, quizás, podría encontrar alguna pista, algún detalle oculto que se le haya pasado por alto a alguien, algo que solo ella podría descubrir, escondido entre aquellas salas donde el principal protagonista era...

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Todo apuntaba a un mismo protagonista histórico, presente desde hacía milenios en la vida del territorio, el cobre. Quizás, pensó, puedo averiguar algo más si voy al filón de las Siete Cuevas, uno de los depósitos de metal más importantes del pueblo y donde los se ha extraído el material desde que los primeros pobladores íberos comenzaron a trabajar el cobre, algo que continuaron romanos, visigodos, musulmanes y cristianos. Con esa certeza, Alicia ascendió hasta el cerro, un lugar donde el paisaje parecía tranquilo, pero la roca estaba llena de cicatrices antiguas por...

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Ese cerro de la estaba situado cerca del museo del Cobre. Se trata del lugar más característico de la zona minera y de la cota más alta de nuestra localidad (538 metros sobre el nivel del mar) del municipio según su antiguo mapa.  Pero el nombre del cerro aparecía difícilmente legible, borroso por el paso del tiempo... ¿Cómo se llamaba a ese cerro con sus magníficas vistas tanto de Sierra Morena Cordobesa como de las fundiciones y lavaderos, de la Cordoba Copper Company Ltd., abandonados desde hace casi un siglo?

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Alicia caminó cuesta arriba emocionada a través de uno de los senderos de acceso a las galerías de la Mina de Fluorita Cerro Vértice, cerca de Cerro Muriano. Allí se adentró en la mina, con su casco, una linterna y la esperanza de poder encontrar alguna pista. En Cerro Muriano se ha extraído mineral desde...

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Entre restos de galerías y cortes en la piedra, identificó uno de los puntos clave usados por los romanos para organizar la explotación minera. Una figura tallada en la piedra, pero no tenía sentido, ¿era un león? ¿Un carnero? No podía ser... limpió con una brocha suavemente la piedra, y ante ella aparecieron los símbolos de Vulcano, el Dios Herrero de los romanos, un yunque y un martillo... Los romanos en busca del cobre realizaron las mayores explotaciones aquí en Cerro Muriano, llegando a profundidades de hasta...

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Alicia siguió explorando las viejas galerías, encontrando cada vez más símbolos, hasta que llegó a un punto en el que no pudo seguir más. Una pared sin salida, pero había algo que no cuadraba, la pared parecía que tenía hollín en la parte inferior. Extraño, parecía fuera de lugar, ¿quién acercará una llama al suelo? Y mientras decía esta palabras un pensamiento inundó su mente. ¿Y si era un mecanismo secreto? Alicia rebuscó en su mochila, arrancó unas hojas de su vieja libreta, las arrugó y colocó en el mismo lugar. A continuación, buscó dos piedras y comenzó a entrechocarlas.

Al sexto golpe empezaron a saltar chispas, lo estaba haciendo bien. conforme más golpeaba las rocas, más chispas brotaban de ellas, hasta que una llegó a los papeles y poco a poco empezaron a quemarse. En el momento en el que el fuego alcanzó el fuego sonó un eco metálico en el túnel y, ante Alicia, se abrió la pared.

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Alicia se adentró en la cámara, una vieja inscripción en latín estaba tallada en la piedra. Por un lado, hacía referencia al proceso lento y cuidado de extracción del metal,  en el que se usaba agua y ácidos naturales para separar los metales como el oro, la plata o el cobre de la roca.

La Indiana de Sierra Morena no entendía nada del lado derecho, parecía más un inventario que detallaba el número de obreros, materiales, recursos extraídos... no tenía sentido. Quizás tenía que ver con el proceso de extracción, el agua y la... ¡¡Se le olvidó!! ¿Cómo se llama a ese proceso para separar metales?

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¡Lixiviación! Pues claro... se dijo Alicia a sí misma mientras tomaba su cantimplora y vertía un poco de agua en la piedra. Al momento una nueva inscripción apareció sobre la pared. De un modo extraño, era como si el agua resbalase por la piedra excepto en estas partes, y poco a poco el mensaje oculto se reveló:

  • El "agua que transmuta el metal", una referencia a...

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Estaba claro que el tesoro no iba a ser fácil de encontrar, pero la inscripción hablaba de un pozo. Tenía sentido, el pozo estaba situado en una zona con filones históricos, este pozo de mina servía como punto de referencia para los antiguos ingenieros romanos y el agua fue fundamental para los romanos en la extracción de minerales, y para nuestra intrépida aventurera.

Este pozo que formó parte del filón de Cerro Muriano, siendo uno de los pozos más prolíficos durante la explotación de época romana, aunque durante el siglo XX, entre 1908 y 1920, fue su período de mayor aprovechamiento, llegando a profundizar hasta los 400 m. ¿Pero cómo se llamaba?

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Alicia comenzó a buscar la siguiente pista por el paisaje de Cerro Muriano, que presentaba testigos de la minería histórica entre los montes bajos que conservan zonas de bosque mediterráneo, dehesas y olivar. Antiguas infraestructuras de las minas y escorias cercanas a la localidad de Cerro Muriano. Buscando por la inmediaciones, encontró una piedra muy extraña, original de forma casi imposible, no sabía si la forma de la misma era causada por la actividad minera o la erosión del agua... Pero era realmente interesante... Buscó en sus manuscritos alguna referencia y... ¡¡EUREKA!! ¡¡¡ La encontró!! Se llamaba...

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Esta piedra Horadada estaba situada en las inmediaciones del "Cerro de la Coja", pero... ¿Qué importancia histórica tiene este lugar? 

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Alicia de repente se sintió perdida y decidió cambiar de rumbo y tomar como destino Ovejo. Así pues comenzó una caminata y a cruzar los senderos que unen ambas localizaciones. Alicia en el trayecto se sorprendió del magnífico entorno natural que envolvía a Obejo, donde el agua había moldeado valles y montañas y en ellas, como pintadas o dibujadas perfectamente aliñadas, predominaba un tipo de cultivo milenario... ¿De que cultivo hablamos?

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Alicia siguió buscando el Tesoro de las Aguas de Obejo y Cerro Muriano, cruzando caminos, veredas y senderos en dirección Obejo cuando de repente se sorprendió al ver un hermoso río con una gran cantidad de peces, con especies como el barbo gitano o la pardilla, así como ranas verdes, sapillos pintirrojos, galápagos leprosos, ratas de agua y nutrias. ¡¡Era increíble!! Pero no tenía ninguna referencia de aquel río... ¿Sabrías tu el nombre de dicho río que pasa por el termino de Obejo?

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De repente, el municipio de Ovejo apareció allí, a lo lejos, en el horizonte... quedaba menos para llegar a él. Pero parada mirándolo Alicia pensó que el pueblo de Obejo tenía una característica que lo hace ideal para ocultar tesoros. ¿Cuál era?

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Ya casi llegando al pueblo, en el margen meridional de la carretera de Obejo – El Vacar, a pocos kilómetros de la población. al borde del camino., Alicia se encontró una fuente y pensó que servían de abastecimiento de la población y abrevaje de las caballerías en relación con la vía de comunicación donde se sitúa. ¿Sería una pista? ¿Para ello debía de saber su nombre... Cogió su antiguo pergamino y buscó su nombre que era...

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Alicia allí, observando el paisaje y el municipio de Obejo pensó que bello era ese entorno y orografía... ¿Qué formación montañosa sirve de escenario para toda la aventura de Alicia Jones en esta zona? 

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Estaba claro que el agua era el elemento más importante de Obejo, al igual que el cobre lo era en Cerro Muriano. Tras pasear por recorrer las fuentes de fuentes de la Fuenfría y el Pilar y buscar durante horas, Alicia visitó la iglesia del pueblo, un edificio que ha vigilado el suministro de agua desde hace siglos. Bajo su sombra, los mineros que subían desde el Muriano agradecían haber encontrado agua y metal, ¿pero cómo se llamaba?

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La Iglesia de San Antonio Abad, un refugio de paz dentro de ese hermoso pueblo, cuyos habitantes ya se preparaban para la Primavera. Alicia se sentó en un muérete con barandilla en la plaza de la Iglesia  y se puso a pensar en todo lo que había descubierto ese día, las cámaras subterráneas de Cerro Muriano, las vetas de cobre, la importancia del agua y cómo la tradición minera había permanecido casi intacta en esas tierras por miles de años. Alicia Jones consultó sus notas sobre la cuenca del Guadalmellato, que es un afluente del...

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El agua fluía como la vida en Obejo y en Cerro Muriano, desde hacía siglos, y quizás ese era el tesoro
Alicia se dispuso a marcharse, y a su mente la vino todos esos paisajes de olivar de sierra que tanto le había impresionado y que sin el agua no sería posible... Recordó aquel embalse que se veía a lo lejos entre montes verdes y que se llamaba...

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Alicia se apresuró a despedirse de aquel bello pueblo, pero de repente un sordo eco metálico sonó en la iglesia, retumbando como un trueno en plena tempestad. Antes de que pudiera reaccionar, una anciana se acercó hasta ella, se presentó como la Maestra, y son voz tranquila y pausada habló:

—Has llegado hasta aquí porque sabes escuchar —dijo la mujer—. No al ruido del metal cuando se golpea, sino al que queda cuando calla, el eco del martillo y el correr del agua.

Alicia no respondió. Sabía cuándo una pregunta estropea el momento. La Maestra siguió hablando...

—Nos llamamos Canteros —continuó—, pero antes de levantar muros, aprendimos a leer la tierra. El agua nos dijo dónde cavar. El hierro nos enseñó cuándo detenernos. Así fue hace más de dos mil años, cuando los herreros romanos entendieron que este lugar no debía explotarse sin medida… sino comprenderse.

La mujer apoyó la palma sobre la piedra húmeda.

—Desde entonces, vigilamos. No cofres, ni oro. Vigilamos el conocimiento. Porque quien domina el metal sin respetar el agua, acaba perdiendo ambos. Esta comunión nos hizo quienes fuimos, quienes somos… y quienes seremos.

Alicia sintió que aquellas palabras no eran una lección, sino una advertencia heredada.

La Maestra  sacó de entre sus ropas un objeto pequeño, pesado, frío. Era una pieza de hierro, irregular, claramente antigua. No estaba oxidada del todo. Tenía marcas grabadas, no decorativas, sino funcionales: líneas, muescas, símbolos que parecían indicar direcciones más que significados.

—No es una llave —dijo—. Tampoco un tesoro. Es gesto para premiar su sabiduría y recompensarte. Los romanos la usaban para reconocer lugares donde el agua y el metal conviven en armonía.

La Maestra le entregó a Alicia la pieza y se despidió de ella. La intrépida aventurara no sabía qué decir...

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